martes, 13 de abril de 2021

Proporciona capacitación a la madre sobre cuidados del RN


Proporciona capacitación a la madre sobre cuidados del RN.

La culminación exitosa del proceso completo que va desde el feto, que se encuentra inmerso en el líquido amniótico y depende por completo de la placenta para alimentarse y respirar, hasta el bebé que sale al mundo exterior llorando y respirando aire, despierta una profunda admiración. Los recién nacidos sanos (considerados desde el alumbramiento hasta el primer mes de vida) y los lactantes (desde el mes de vida hasta el año) necesitan una serie de cuidados para asegurar su desarrollo normal y el mantenimiento de su salud.

Inmediatamente después del parto normal del bebé, el médico o la enfermera le extraen la mucosidad y otras sustancias de la boca, la nariz y la garganta mediante una sonda de aspiración. El recién nacido es entonces capaz de respirar. Se colocan dos pinzas en el cordón umbilical del recién nacido, una al lado de la otra y se corta el cordón entre ambas. Se seca al recién nacido y se le coloca cuidadosamente sobre el abdomen de la madre, piel con piel, o en una manta estéril y caliente. No todos los partos siguen un patrón estándar. Por ejemplo, algunas mujeres necesitan parto por cesárea o presentan complicaciones en las fases de dilatación y de expulsión. En algunos casos, el recién nacido requiere una atención especial por parte del personal médico después del nacimiento.

El médico examina al recién nacido en busca de cualquier anomalía evidente o signos de sufrimiento. Después le realiza una exploración física completa (habitualmente durante las primeras 24 horas después del nacimiento). El estado general del recién nacido se registra al minuto y a los 5 minutos después del nacimiento según la puntuación de Apgar. Una baja puntuación de Apgar es un signo de que el recién nacido está teniendo alguna dificultad y es posible que necesite asistencia adicional respiratoria o cardiovascular. Una vez el recién nacido está estable, el personal de enfermería mide la circunferencia craneal, el peso y la longitud (véase también Crecimiento físico de lactantes y niños).

Es esencial mantener el calor del recién nacido. Tan pronto como sea posible, se le envuelve en una manta ligera y se le cubre la cabeza para reducir la pérdida de calor corporal. Se aplican unas gotas de antibiótico en los ojos (como eritromicina, tetraciclina o nitrato de plata o bien, en algunos países, povidona yodada) para evitar las infecciones procedentes de los microorganismos nocivos con los que pueda haber estado en contacto durante el parto.


Inmediatamente después de un nacimiento normal, se anima a los progenitores a coger en brazos al recién nacido. Algunos expertos creen que el contacto físico precoz con el bebé ayuda a establecer vínculos; sin embargo, los padres crean buenos vínculos de unión con sus bebés incluso si no pasan las primeras horas juntos. Por lo general, la madre y el bebé se recuperan juntos en la sala de partos. Si el parto tiene lugar en una maternidad, la madre, el padre o la pareja de la madre y el recién nacido permanecen juntos en el mismo cuarto. Las madres que van a amamantar deben ponerse el recién nacido al pecho en los primeros 30 minutos después del parto. El amamantamiento estimula la oxitocina, una hormona que ayuda a la recuperación del útero y contribuye a la generación de leche materna. Una vez trasladados a la unidad de neonatología, se coloca a los recién nacidos boca arriba en una cuna pequeña y se les mantiene calientes. Dado que todos los bebés nacen con niveles bajos de vitamina K, se les administra una inyección de esta vitamina para evitar hemorragias (enfermedad hemorrágica del recién nacido).

Alrededor de 6 horas o más después del nacimiento se baña al recién nacido. La enfermera intenta no quitar el unto sebáceo blanquecino (unto sebáceo, también llamado vérnix caseosa) que cubre la mayor parte de la piel del bebé, ya que esta sustancia ayuda a protegerlo de las infecciones.

CONSEJOS PARA EL CUIDADO DEL RECIÉN NACIDO                                         

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un recién nacido es un bebé con menos de 28 días de vida. Este periodo es crucial para que el niño fortalezca sus defensas y su salud.

Por ello, existen cuidados que debes tener en cuenta una vez que el niño nace y empieza su crecimiento:

Limpieza de manos: asegúrate de que quienes van a cargar o tocar al bebé tengan las manos limpias. Una opción conveniente es tener desinfectante en casa.

Cargarlo correctamente: al cargarlo, sujetar bien su cuello y cabeza es primordial para evitar movimientos bruscos que le puedan generar daños cervicales.

Alimento: ya sea que alimentes a tu bebé recién nacido con mamadera o pecho, considera que los bebés comen generalmente cada 2 o 3 horas. Además, después de que lo haga debe eructar, por lo que tienes que estimularlo poniéndolo de espaldas sobre tu regazo o mantenerlo erguido con la cabeza en uno de tus hombros.

Cordón umbilical: generalmente se cae antes de las dos semanas de nacimiento (entre los 7 a 14 días de vida) y es fundamental mantenerlo limpio. ¿Cómo? Limpiando el cordón con algodón y alcohol de 70%. Debes levantar el cordón y pasar el algodón en la base.

Pañales: a un bebé se le cambian pañales generalmente 10 veces al día. Es importante que esto se haga una vez que esté sucio, evitando alguna quemadura en la zona del pañal. Será más fácil si tienes a la mano un pañal limpio, crema para evitar la irritación y toallas húmedas.

Baño: un recién nacido debe bañarse después de pasados tres a cinco días de haber eliminado el cordón umbilical -la zona debe estar seca y sana-. Tiene que haber una buena temperatura, no dejar solo nunca al bebé y, en lo posible, hacerlo en compañía.

Ropa: entre los cuidados inmediatos y mediatos del recién nacido se recomienda que siempre use prendas cómodas y en lo posible de algodón.

Estimulación: considera que tu bebé nace con al menos un 25% de su cerebro desarrollado. De ahí que debes entregarle la adecuada estimulación, mediante interacciones cara a cara, ejercicios, juegos, etc.

Consuélalo: ten presente que el llanto es la única forma que tiene tu hijo para expresar sus emociones. No lo tomes a la ligera, es importante que se sienta atendido y seguro.

Cuidados del bebé de 2 meses

Cuando ya tiene dos meses sus movimientos irán más rápido, su cabeza la podrá mover con mayor soltura y es posible que empiece a hacer los primeros sonidos.

Recuerda estimular sus sentidos con juguetes sonoros, instrumentos musicales o móviles.

Respecto a la alimentación es importante que sigas las recomendaciones que el pediatra indica en cada control.

A continuación, algunos consejos generales que pueden involucrar tanto cuidados del recién nacido en el hogar como cuidados de un bebé de 2 meses o más:

Juguetes: lee las etiquetas de los juegos que compras y adquirir juguetes que sean seguros, más si no puedes supervisarlo todo el tiempo.

Alimentación: la forma como alimentas a tu hijo se verá reflejada durante todo su desarrollo. En este periodo todavía la leche materna es fundamental, por lo que deberás consultar al médico cualquier cambio de alimentación que quieras implementar.

Espacios de la casa: a medida que el niño va creciendo sus demandas cambian en materia de espacio, juguetes y accesorios para su entretenimiento. Será bueno entonces mantener un ambiente seguro, alejado de enchufes de energía, ventanas, alturas, escaleras, filos o puntas.



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